16 de septiembre de 2008

LA NBA DEL FÚTBOL




Hoy empezó la Liga de Campeones de Europa, seguramente el 90% de los mejores jugadores del mundo está presente y quiere besar la orejona.

Ya no la juegan los campeones de cada país sino los equipos más fuertes de las mejores ligas del continente. Desde el año 1991 los campeones de las ligas menores tienen que jugar una etapa clasificatoria.

La televisión y los sponsors se encargan del juego de los millones y millones de europeos se sientan uno o dos martes y miércoles a la noche por mes a disfrutar de los partidos.

Debido a las cortas distancias, a la excelente infraestrucura de transporte y al poder adquisitivo de los ciudadanos del viejo mundo, es muy común que muchos hinchas visitantes concurran a los partidos, reuniéndose en las plazas de las más importantes ciudades europeas a tomar cerveza y matar el tiempo hasta el comienzo de los partidos.

No hay dudas que es la cita más grande del fútbol de clubes del mundo, ni el mundial de clubes, ni la libertadores ni la desaparecida intercontinental pueden hacerle sombra, tampoco las ligas de España, Italia o Inglaterra, la Liga de Campeones está apenas un escalón por debajo del mundial, y si tenemos en cuenta solamente la calidad de los players, podríamos decir que se trata del torneo más importante del planeta fútbol.

Últimamente, aquí en General Roca, era más común encontrar una camiseta (blanca o negra del Madrid) con el nombre de Beckham en la espalda que una de la selección con el 10 (hablo del día a día, de los que usan camiseta de fútbol como prenda habitual).


¿Cómo llegamos a este extremo?


El fútbol se globalizó, hoy nos sabemos de memoria la formación de la Juventus (aunque no seamos capaces de ubicar Turín en un mapa) y no tenemos ni idea los nombres del equipo del barrio o del pueblo que juegan la liga regional.

Mi abuelo (nacido en Boulevard Juan B Justo) era hincha de Huracán, sufría y gozaba por la actuación del Globo en la Liga del Sur y ganarle a Olimpo o a Comercial eran las hazañas deportivas que salían en la tapa del diario.

El fenómeno televisivo trasladó las pasiones un poco más lejos del espacio físico en el que vivimos, la gente del interior pudo hacerse hincha de River, Boca o Independiente (o algún otro). Las pasiones se trasladaron al torneo de primera división de Afa, al fútbol grande y el fútbol local pasó al segundo plano.

Mi generación aún es hincha de un equipo nacional, sin embargo en pocos años, (satelización mediante) los chicos dejarán de hacerse hinchas de River o de Boca y serán de la Juventus, Real Madrid o Manchester United.

No digo que sea un fenómeno que se dé de un día para otro, pero no tengo
dudas de que sucederá.

El fútbol europeo está en un crecimiento expansivo exponencial a nivel de sponsors, jugadores y cobertura. A tal punto que el jugador argentino de mayor exposición mediática y publicitaria jamás pisó una cancha argentina.

El niño que se hizo fanático de Messi (o de otro) porque le tocó el muñequito adentro de una cajita feliz (o una bolsa de cereales) es un futuro hincha del Barcelona, por más que su padre haga enormes esfuerzos por convencerlo de todo lo que el Bichi Fuertes le dio al Sabalero.


Juan Pablo Serra




Resultados de HOY



Tremendamente Relacionado

El Balon Europeo: "Champions League"

Vale Chumbar: "Que Aguero ni Aguero, Culio..."

1 motivaciones:

Anónimo dijo...

Yo pondria de relieve, la forma que toma la globlaizacion en la nuva juventud, y principalmente en la realidad virtual.

Hoy los niños no quieren ser Funes, Gatti, Fillol, el Enzo, el Bocha, el Beto, Diego por lo que vieron el domingo desde las gradas o en la TV.

Hoy quieren ser el que mas puntaje tiene en la Play, y no solo eso, muchas veces El mejor judaro del momento es para ellos ese personaje virtual, que termina desvirtuando la critica de tal manera, que el domingo esperan que el Cristiano Ronaldo de la Tv, o el Riquelme de las gradas, haga como minimo las mismas filigranas que en la consola, que marque las mismas diferencias que en la realidad virtual...Al final queremos ser lo que nos venden?