Defensor Sporting 0 - Estudiantes Lp 1

Es sabido lo que significa para Estudiantes la copa Libertadores, lo que genera en los hinchas, en los jugadores y en el cuerpo técnico. Tiene un gusto especial, un sabor único del que han sabido disfrutar en su máxima expresión. Por esto, Estudiantes hace de la copa un ritual. Conoce el terreno, con palabras como “historia”, “mística” y “grandeza”, entre otras, que están en su vocabulario más habitual, y todas ellas han salido de esta competencia, el máximo torneo de esta parte del mundo.
Y ese entusiasmo se ve agitado en estos días, en los que el Pincha está en Cuartos de Final del certamen, y el hincha ve que tiene con qué entusiasmarse, perciben que hay material suficiente con el que sostener la ilusión. El simpatizante ve que los jugadores dejan todo, que no dan una pelota por perdida, que presionan en toda la cancha y que cuando toman el dominio lastiman y mucho a los rivales.
A esta ilusión hay que agregarle un contexto alentador, extra de lo que la propia situación de por sí implica: jugar la serie de cuartos de final en el mítico estadio Centenario. Ese es un escenario muy querido por la gente del León, un terreno que le trae grandes recuerdos a la institución, donde se han escrito las páginas más doradas del club en la copa Libertadores allá por los ’60 y ’70. Por esto, jugar en Montevideo no es lo mismo que ser visitante en otro lugar para Estudiantes, y quedó demostrado con otra fuga masiva de los albirrojos al otro lado del río.
Estudiantes esperaba a Defensor con el respeto que lo caracteriza, sin desmerecer ni creerse favorito, por más que internamente se llegue a pensar que hay cierto grado de superioridad por el que se podrían catalogar como “candidatos”. El partido comenzó de ida y vuelta y Defensor intentó salir más adelantado, pero enseguida Estudiantes dio el paso adelante en el mediocampo y empezó a tomar las riendas de un juego equilibrado. Luego de un par de intentos de considerable peligro, Desábato (en la segunda que tenía) desvió un centro de Verón para dejar sin reacción al arquero Silva. Estudiantes era más y desde los 13 minutos pasaba al frente. Desde aquí, el Pincha tomó el control del partido, manejando la pelota y los tiempos, obligando a los locales a llegar con pelotazos que lo único que hacían era dividir la pelota. Para destacar las expulsiones de Curbelo y Angeleri por agredirse sin pelota, lo que obligaron a cambiar fichas a ambos equipos. Estudiantes no se sintió afectado, y Énzo Pérez pasó a jugar de 4, con un ida y vuelta más desgastante.
La segunda parte pudo haber dejado con algo más a Estudiantes si el Pincha hubiera estado más efectivo. Pero esto gracias un gran trabajo de todos sus jugadores, que comenzaron a controlar la pelota, se plantaron lejos de Andujar cerrando los caminos y encontrando espacios en la última línea charrúa, que empezaba a descalabrarse. Apenas una tuvo Defensor con serias chances de igualar, el resto no fue de peligro. Estudiantes tuvo un par, pero la mala puntería y los palos le dijeron que no a los rojiblancos.
Estudiantes ganó 1-0. Triunfo y gol de visitante, la defensa sólida y el mejor arquero argentino con el arco en cero y derrochando seguridad. El medio fue un reloj, con el sacrificio interminable del Chapu Braña y la conducción única y envidiable de Juan Sebastián Verón. El Pincha hizo un partido perfecto en Uruguay, ganando en todas las líneas y con un trabajo colectivo que no desentona con lo que viene mostrando en los 15 partidos que Sabella lleva sin perder.
La racha sigue intacta, aunque Sabella no quiera hablar de ello. Los hinchas fueron a Uruguay y coparon Montevideo como nadie lo hace de los equipos argentinos. La caravana de regreso será de victoria, sin importar que sea por agua o por tierra, ni mucho menos de tardar una hora o diez: el regreso será de felicidad e ilusión, de esa que solo la Libertadores genera en la gente de Estudiantes. Saben que pueden revivir los hechos más gloriosos del club, yendo partido por partido y sin subestimar a los rivales, con las premisas que han caracterizado a los equipos del pasado pincharrata. Los jugadores demostraron estar a la altura. Convencen como pocas veces, entienden un mensaje claro que parte desde el banco y que llega sin interferencias. Estudiantes ganó un partido vital para cobrar fuerzas e instalarse en el sillón de candidato, gracias al fútbol desplegado en este partido como en los anteriores. No sorprende, no desentona con lo que viene demostrando. Con los pies sobre la tierra y sabiendo que faltan 90 eternos minutos por jugar, el Pincha alimenta la ilusión minuto a minuto. Está demostrado que tiene con qué.
Nacho Goicoechea*
* Ignacio es el propietario del blog "Paladar Pincha" y a partir del día de hoy columnista de Estudiantes en Tremendamente Motivados.

Vale Chumbar: "El Pincha ganó en Uruguay y sueña"
















3 motivaciones:
Muy buena incorporación la de Nacho. Y de Estudiantes, poco que decir, ordenado,seguro y con un Verón brillante.
Estudiantes merece la copa, es un equipo que no deja de sorprenderme nunca. A los que pobres que critican a Verón mejor vean el partido de ayer..por favor que jugador, que clase.
Si las definiciones de equipo grande son gente, historia y títulos diganme por favor que le falta al pincha para ser considerado como tal, para mí es un grande más que Huracán Vélez.
Estudiantes merece la copa, es un equipo que no deja de sorprenderme nunca. A los que pobres que critican a Verón mejor vean el partido de ayer..por favor que jugador, que clase.
Si las definiciones de equipo grande son gente, historia y títulos diganme por favor que le falta al pincha para ser considerado como tal, para mí es un grande más que Huracán Vélez.
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