
Independiente 0 - San Lorenzo 1
Volvimos a la victoria. No a lo grande, pero volvimos. En una situación que no refleja la historia y la grandeza del ciclón, es partido a partido la manera de salir de esta crisis futbolística y anímica tras un semestre para el olvido.Llegó Independiente, que venía peor. Peor que cualquier equipo, porque aparte de no saber jugar al fútbol, tener una paupérrima diferencia de goles en contra, y peleas entre el plantel y la dirigencia, no tiene el apoyo de la gente: se vieron trapos hostiles y jeringas con sangre en alusión a la pobre actitud del equipo.Ganamos porque pegamos en el momento justo, porque Santiago Solari tuvo ratos que se asemejaban al Solari de principios de década, y sobre todo, por el clima tenso que los hinchas del rojo armaron en el Ducó, haciendo sentir visitantes a sus jugadores.El primer tiempo fue chato y deslucido, sin remates a los arcos y con mucha especulación por parte de ambos conjuntos.Pero a los 10’ de la segunda etapa apareció Silvera para cumplir con la Ley del Ex y así inclinar la balanza en nuestro favor. El Indiecito fue el encargado de llevar las riendas del equipo, que contó con más chances en el complemento pero los nervios, quizás, y la imprecisión no le permitió estirar la ventaja.La semana pasada ya había hecho referencia a la importancia de ganar en la recta final del campeonato. Ya lo conseguimos con Indepediente, y en la última recibimos en el Nuevo Gasómetro a Argentinos, último en la tabla.Por otra parte, me genera mucha expectativa que las negociaciones por Mariano Pavone estén encaminadas ya que es un potente delantero que, como lo hizo Bergessio, va a emprender la vuelta a Argentina para nuevamente pegar el salto a Europa en busca de revancha. Esperemos lo consiga y, en caso de concretarse su traspaso, la rompa.Pato Lestingi