30 de enero de 2010

EL ARSENAL MAS EXPLOSIVO


Estudiantes 3 - Arsenal 0



Llegó la hora de la verdad y la pelota empezó a rodar. Terminaron los preparatorios amistosos veraniegos y ahora sí, la cosa es por los puntos. Cuando todavía queda arena en los pies, y algunos siguen disfrutando de las olas y el viento, el 2010 movió temprano, más de lo habitual. El torneo relámpago por el que varios se van a pelear ha largado, y seguramente será como una carrera de turf, tan breve como vertiginoso. Las ausencias de varios históricos en la Libertadores y las cada vez más grandes necesidades de los clubes le pondrán aun más pimienta a este torneo Clausura. Mientras tanto, los copados tratan de empezar con el pie derecho, para tener margen de error a la hora de redoblar el esfuerzo. Y Estudiantes anda por ese camino.

En el segundo turno del día inaugural, Arsenal fue buena medida para el equipo de Alejandro Sabella. Un equipo que se reforzó bien y tiene muchas variantes, les va a generar problemas a más de uno. Por el lado del Pincha, estaban ausentes Leandro Desábato y Enzo Pérez, quienes tenían cuatro amonestaciones y en caso de llegar a la quinta no podrían estar en el clásico platense de la segunda fecha. No ocurrió lo mismo con Juan Sebastián Verón, que asumió los riesgos y jugó más de 70 minutos.

El juego empezó difícil para el local. En el Centenario de Quilmes, el que arrancó mejor fue el conjunto de Jorge Burruchaga, con mucha participación de los volantes y un buen comienzo de Franco Jara y Mauro Obolo, sus dos atacantes. La defensa albirroja pasó algunos sustos y Agustín Orión respondió bien en un par de ocasiones, que le sirvieron para que al final de la noche se hable de un buen debut del ex arquero de San Lorenzo. Quizás por la falta de fútbol o también por lo improvisada de la defensa (tampoco jugó Germán Ré), los visitantes incomodaron a Estudiantes en los primeros veinte minutos. Un problema tan grande con una explicación muy sencilla: la ausencia de Rodrigo Braña, que se notaba a la hora de la batalla de la mitad de la cancha. A medida que el León se acomodó con el correr de los minutos, los del Viaducto fueron desapareciendo de la cancha, futbolísticamente hablando.

Primero Estudiantes emparejó el trámite del encuentro, para ir de menor a mayor y comenzar a ser dueño de la calurosa noche quilmeña. Leandro Benítez tiró un centro venenoso que se perdió a centímetros del palo derecho de Cristian Campestrini y Mauro Boselli eludió al arquero, pero al definir con poco ángulo posibilitó la providencial salvada de Cristian Tula sobre la raya de gol. Después habría revancha. A los 40 llegó el primer estallido: una buena jugada colectiva, símbolo de la paciencia pincharrata, terminó en un centro de Clemente Rodríguez y el toque al gol de Marcelo Carrusca, que entró sin marca por el segundo palo. Era el golpe de confianza antes de terminar la primera mitad.

La segunda parte tuvo otro escenario, con Estudiantes como dominador. En el arranque hubo golpe y reacción, ya que José Sosa tuvo una clara en el área visitante y enseguida respondieron los de Burru, con un buen remate de Obolo que despejó Orión al tiro de esquina. Los refuerzos empezaban a cerrar con un aprobado la noche del viernes, y fue el propio Sosa quien a los 20 minutos le devolvió redonda una pared a Boselli, para que el goleador pudiera romper la ordenada última línea de Arsenal y enfrentarse mano a mano al arquero: ahora sí gritó Mauro, que después de dejar en el camino a Campestrini definió de zurda para estirar la diferencia y poner justicia en el marcador.

La noche ya estaba vestida de rojo y blanco, porque Estudiantes acentuaba la diferencia en efectividad y solidez, lo que empezó a desacomodar a los visitantes. Enseguida, el intratable Boselli fue a buscar un rebote del arquero al punto del penal, “el uno” se lo lleva por delante y Pezzota marca la pena máxima, aunque no le muestra la segunda amarilla al arquero, que compraba todos los números para irse de la cancha (antes del final lo lograría). El 9, que fue tema de la semana por una oferta del Birmingham inglés, cambió el penal por gol para consumar un doblete y poner el 3-0 que sería definitivo. Festejo y rezo, para que los ingleses no eleven una contraoferta, ya que una cláusula podría generarle un dolor de cabeza importante a Sabella y compañía.

Estudiantes redondeó una gran noche, y hubo tiempo para amigarse con la pelota. Circulación y profundidad fueron dos de los factores que le subieron el nivel a la goleada en un comienzo por demás auspicioso, que invita a la ilusión, pese a las bajas. Con detalles por pulir después de la breve pretemporada, el equipo de Sabella parece empezar a cumplir con el objetivo de no desentonar respecto al año pasado. El 2010 empezó a toda máquina pero es recién el primer paso de un largo camino. La multitud que fue hasta Quilmes se retiró cantando por el próximo partido: el clásico, importante por lo simbólico, pero uno más entre tantos compromisos de exigencia. El Pincha demostró que tiene individualidades de peso y un gran conjunto por sobre todas las cosas; con un comienzo explosivo demostró paciencia, fútbol y contundencia. Le sirvió para anotarse entre muchos de los candidatos que quieren llegar con chances a la recta final.


Ignacio Goicoechea



1 motivaciones:

pol-art dijo...

el pincha esta q se sale, otro año mas seguro entre los mejores equipos del torneo.
salu2!
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