20 de enero de 2010

HAY QUE LIBERAR EL PRECIO DE LAS POPULARES




El problema de la escasez es recurrente en todos los ámbitos de la economía. Lamentablemente los bienes y servicios disponibles no alcanzan para cubrir la demanda existente de los mismos.

Ante esta situación interviene el mecanismo de mercado, para que sean los precios los que se encarguen de racionar esa limitada cantidad de bienes.

A todos nos gustaría tener un Mercedes en el garaje, pero los Mercedes Benz son escasos, no alcanzan para todos. Entonces interviene el mecanismo de los precios y se quedan con los vehículos solamente aquellos que pueden pagarlos. Otros tenemos que conformarnos con un Palio, un Duna, un R12, un ciclomotor, o una bicicleta.

Lo mismo ocurre con todos los bienes de la economía (excepto el aire). Los departamentos, la ropa, la carne, el pan, etc.

Hay un caso muy curioso en nuestro fútbol, las entradas de los superclásicos, las pésimamente llamadas populares. Obviamente son muy escasas en relación a la demanda que hay sobre las mismas.

Quizás varios cientos de miles de personas desearían asistir a semejante espectáculo por la módica suma de cuarenta pesos, pero lamentablemente las localidades son escasas. Solo podrán acceder unos pocos miles de cada equipo.

Esto lleva a concluir que las entradas son muy baratas. Si el precio fuese de dos mil pesos, probablemente habría muchos claros en el estadio. Pero sin embargo existe un precio entre cuarenta y dos mil pesos en el cual la cancha estaría llena y no serían muchos los dispuestos a pagar ese precio que no logran conseguirlas.

Así como los costosos Mercedes se los quedan quienes pueden pagarlos, las entradas a los superclásicos se las quedan quienes más temprano llegan, o quienes más guapos son para colarse, o quienes más contactos tienen con la barra.

No parece justo y de popular no tiene nada.

El trabajador que veranea en Mar del Plata, con su señora y sus dos hijos en un hotel o camping sindical y que está dispuesto a comprar cuatro entradas 'populares' para ir a ver a su querido Boca en familia no puede hacerlo porque tiene que ir doce horas antes a hacer la cola, con riesgo de sufrir incidentes y de no conseguirlas. ¿Este es el concepto de popular?.

No digo que necesariamente tengan que ser quienes más dinero están dispuestos a gastar los que se queden con los boletos (tal como ocurre con las plateas), pero sí que tiene que cambiarse definitivamente este método que premia a 'los que se animan' a esperar horas y horas o a los que se cuelan.


Juan Pablo Serra


1 motivaciones:

Nacho - Paladar Pincha dijo...

Muy interesante la nota. Creo que todos (o casi todos) vamos a estar de acuerdo en que lo que hay que cambiar es el método de venta, como se hace para otro tipo de espectáculos, porque aumentar el precio para equilibrar la oferta con la demanda habría que ir contra la esencia del fútbol en la Argentina, y muchos se verían afectados por la incapacidad del sistema, que no parece tener miras de cambio, ya sea por imposibilidad o conveniencia.
Ayer en el programa "Competencia", Osvaldo Wehbe le preguntó al jefe del COPROSEDE, entre otras cosas, la razón por la cual hay que tener "extremos cuidados" con las parcialidades de Boca y River que EL DIA DEL PARTIDO lleguen desde Buenos Aires para ver el clásico, siendo que la totalidad de las entradas se vendieron en forma anticipada en Mar del Plata, en las 72 ó 48 horas previas al partido. Eso puede graficar el motivo por el que este método seguirá en pie.
Saludos.