19 de marzo de 2010

FÚTBOL, REY DEL PSICOANÁLISIS



Psicoanalizarse puede resolverte un problema o, en su defecto convertirte un adicto a él.
Como observador del balompié y sus orillas, veo a muchos argentinos en terapia permanente. ¿O muchos no circulan perdidos en los cortos lapsos de receso?.

Más allá de los resultados del equipo amado, el efecto movilizador energiza e ilusiona para la próxima.

La vida para los futboleros fundamentalistas es felicidad por la acción de la automotivación, siempre fundada en este deporte popular.

Quiero decir claramente que el fútbol es terapia para muchos, muchos argentinos.

Un ejemplo me inspira: Urbano. Ustedes lo leen. Y así como escribe, siente en la vida. Me pregunto: ¿qué sería de él, sin fútbol? Me encanta torearlo con motivaciones que lo exaltan. Analicemos, Rosario Central, en el fútbol argentino, es un club con historia. Tiene más de 100 años. Eso lo hace respetable, como toda institución centenaria. En sus participaciones en campeonatos ha sido campeón y ha descendido, pero en promedio es un equipo de mitad de tabla. Hay que reconocerle una virtud, es una usina que ha entregado grandes jugadores al fútbol mundial. Otra característica que lo distingue, es de una ciudad grande del interior, con un rival que le hace el contrapunto ideal. Y eso marca un solar acotado que resalta mucho más las pasiones, los sentires y las luchas.

Pero volviendo al carácter de la nota, contextualizo este párrafo. Central es para la vida de cualquier mortal solo un equipo de fútbol, sin embargo para Urbano es una razón para vivir. Siempre encuentra una respuesta que lo acomode en su ilusión, toma creativas metáforas para justificar su irrenunciable amor. Trata, a cada momento, de endiosar al canaya, por sobre los demás. Hace de pequeñas cosas grandes estandartes. Todo lo que interpreta es una perenne reivindicación.

Digo, Urbano es un adicto al psicoanálisis. Y el fútbol es su analista.

Aclaro: Urbano no es único, es un paradigma. Muchos equipos cobijan hinchas de estas características. De Boca conozco muchos.

Conclusión: En la sociedad en que vivimos esto no es malo. Al contrario es saludable. Es una excelente forma de relajarse después de cada parto – por el sufrimiento ante cada partido- es una manera de estar siempre ocupado, de no entregarse, etc.

Una voz apropiada para esta nota: “La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas” (Sigmund Freud, Médico y Neurólogo Austríaco, creador del psicoanálisis, 1856-1939).

Si hubiese vivido este tiempo quizás hubiese encontrado la pastilla mágica, en este caso, redonda: La pelota.

Párrafo final: Les agradezco que me permitan estos ensayos. Y me voy con una gran incertidumbre: ¿qué dirá Urbano cuándo me lea?. Un Tremendo abrazo.


Omar Cerieldín
Columnista Especial



6 motivaciones:

FI dijo...

Tremenda columna, de parte de Urbano.

Un impulso más para apasionarme del fútbol con mayor intensidad.

JPS dijo...

Tristísimo lo que decís...
Aunque me parece que Urbano es de los que tiene grandes pasiones en la vida más allá del fútbol.

Sin embargo, nuestro país está lleno de gente cuya única pasión es ser hincha de fútbol. Y encima esto está visto socialmente casi como una virtud.

Es cierto que otras pasiones a veces son más difíciles, pero sin dudas más placenteras.

URBANO dijo...

Excelente crónica, demuestra cultura general y una gran capacidad observadora de la realidad y obviamente un rasgo característico de este tipo de analistas: P-E-C-H-O-F-R-I-O.

Santiago (EHO) dijo...

Off topic:
Te llegó mi post? O de vuelta tuvo el síndrome del Super Bowl?

Omar dijo...

Gracias Urbano. Me tranquiliza tu respuesta, seguís siendo vos.

Santi Play2 dijo...

Omar, vos haces psicoanalisis? de que club sos?