1 de marzo de 2010

UN ATISBO DE ESPERANZA



Gimnasia LP 1 - River Plate 1




Euforia, bronca contenida, sensación de justicia es lo que corrió por las venas de Gustavo Canales y de todo el pueblo Riverplatense luego de empatar el partido en tiempo de descuento. Este River da para todo, mostró dos caras totalmente distintas y exhibió que tiene armas suficientes para escaparle a la dura realidad que vive.

El conjunto de Leo Astrada, que dicho sea de paso, confirmó su continuidad hasta el 31 de diciembre de este año a pesar de las conocidas ganas de Ramón Díaz de retornar al club, visitó el Bosque con la intención de volver al nivel futbolístico que supo mostrar en el radiante verano recientemente vivido.

El primer tiempo del Millonario fue pésimo. Un equipo resignado, sin alma y con los ya conocidos problemas en cuanto a la elaboración del juego (¿Por qué Gallardo al banco?). El Lobo solo con un poco mas logró abrir el marcador y ser un justo ganador en la etapa inicial. A los 7 minutos, Ormeño escaló por la banda derecha y colocó un gran centro que Marco Pérez aprovechó para estampar de cabeza el 1-0. Si Gimnasia hubiera tenido una pizca mas de convicción y contundencia se iba al descanso con el juego liquidado.

El fútbol demuestra seguido que no entiende de lógica y River salió a disputar el complemento con un amor propio y un orgullo que parecía haber perdido hace rato. Marcelo Gallardo ingresó en el entretiempo y le cambio el semblante a su equipo agarrando la pelota y liderando los ataques. Los de Núñez comenzaron a pelotear al Gato Sessa hasta convertirlo en la figura del partido aunque no se haya podido ir con la valla invicta. Luego de una gran maniobra de Funes Mori, Canales cumplió con su promesa (“El domingo mojo”) y clavó el empate sobre el final del encuentro, merecido por lo hecho en la segunda etapa.

Es para reflexionar este momento de River. Es simple advertir que si sigue jugando como en el primer tiempo va a tener serios problemas con el promedio, mientras que repitiendo actuaciones como la de los segundos cuarenta y cinco minutos no va a pelear arriba, pero tampoco deambulará en los puestos de abajo. Ahora se viene San Lorenzo y la gente espera ansiosa el demorado triunfo que no llega, una victoria que le de un poco más de esperanza a su incondicional hinchada. ¿Se dará?.


Ploto