1 de diciembre de 2010

AGUSTÍN CANAPINO, CAMPEÓN DE TC


Generalmente el hecho de ser un eximio jugador del Pro Evolution no te hace que en la cancha de verdad seas como Messi, ser bueno en el NBA 2k no te hace que seas un experto en triples o en volcadas, o que jugar en un nivel sobresaliente al Madden NFL no te convierte en Peyton Manning. Quizá pueda ser que dominar con claridad el Gran Turismo o el TOCA Racing (con volante, no con joystick) te puede llevar a ser un buen piloto. O sinó hay que preguntarle a Agustín Canapino.

La leyenda dice que él era amo y señor de los “simus” en Arrecifes, su ciudad, pero su padre, Alberto (h), no le veía futuro sobre las cuatro ruedas. El “Baldosa” nunca se dio por vencido, y recurrió en 2005 a Marcos Di Palma, quien tenía como preparador al “viejo” Canapino. Y finalmente pudo acceder. En su “primera vez” se subió a un Renault Megane de la antigua Copa Megane (categoría telonera del TC 2000, junto con la Fórmula Renault), y sus tiempos fueron bastante buenos (considerando que era un novato), y “Marquitos” le dijo al chasista: “Escuchame, mirá que tu pibe es bueno en serio”. Esa frase se repetiría hasta que hoy llegó la consagración: El título de Turismo Carretera. Ahora todos los “tuercas” sabemos que es bueno en serio (no tiene el nivel de Guerrieri, pero no es casualidad su buen presente).

La historia de una promesa

Después de aquella prueba con Di Palma, debutó en la Copa Megane en ese mismo 2005 con apenas 15 años, siendo uno de los pilotos más jóvenes en conducir un auto de turismo. En 2007 se consagró campeón en la anteúltima temporada de dicha competición (la reemplazó la Fiat Línea Competizione), y además tuvo su primera carrera en el TC 2000 con el DTA Racing, propiedad de Ulises Armellini, reemplazando a Fabián Yannantuoni, con un Chevrolet Astra. Al año siguiente le llegó su debut en el TC Pista, en el cual salió campeón con la Chevy del HAZ Racing. Allí compitió cabeza a cabeza con Guido Falaschi, quizá el rival con el que mejor se lleva. Salvando las distancias, una relación al mejor estilo (o mejor dicho más profunda que la de) Juan María Traverso-Luis Rubén Di Palma. En aquel año estuvo 10 fechas en el DTA manejando el Astra, y también hizo su debut en la categoría que lo tiene como uno de sus animadores: el Top Race. Otra vez tuvo que reemplazar a alguien (Ariel Pacho), y manejó un Peugeot 407. En el 2009, no corre en el TC 2000 (sólo participa de los 200 km de Buenos Aires para Honda), debuta en TC con el Dole Racing, y en el TRV6 maneja el Mercedes Clase C del SportTeam, con el cual lograría su primer victoria.

2010: El año

Canapino tuvo un primer semestre bueno. En el TC tuvo buenas carreras, aunque la victoria le resultó esquiva, y en el Top Race (otra vez no correría en el TC 2000) ganó en La Plata, y estaba en la lucha por la Copa América (minitorneo de 6 fechas previo a la temporada 2010-2011. Era difícil, pero estaba esperanzado. Tras una muy buena largada (de tercero pasó a primero), cerca del final se le rompió su Mercedes, y se quedó afuera: ya su compinche Falaschi se consagraba campeón. Quizá ese fue el quiebre para él. De allí en más no paró: Ganó de las 4 de las 5 carreras disputadas en el TRV6, entre ellas la que se hizo en Interlagos, y La Carrera del Año en el Hermanos Gálvez. Y en los 200 km. de Buenos Aires salió segundo junto como el acompañante de Facundo Ardusso. Pero le faltaba algo. A pesar de estar clasificado para la Copa de Oro (también lo estuvo el año pasado), todavía no logró su primera victoria. Su expectativa era mayor, hasta que…

El día D

El fin de semana no comenzó bien: Se tocó con Diego Aventín en la primera jornada de entrenamientos. Pero en la jornada definitoria, hizo el segundo mejor registro. El primero fue Norberto Fontana, coterráneo del “Titán” (apodo inventado por José Luis Benedetto, relator de Carburando), quien se siente más cómodo con el Torino que manejó “Pechito” López hace 12 meses que con su primer auto de la temporada. En la segunda serie se sacó de encima a su perseguidor, José Savino, y marcó el mejor tiempo para ir al primer lugar. Y en esa carrera aplicó todo lo que vivió en carreras previas del Top Race. Tal como sucedió en La Carrera del Año (para la postreridad irá el “Qué te pasa, la concha de tu madre” que le espetó a Spataro –justo él, una persona quien, según dicen, es tranquila y no se pelea con nadie-), y más cerca en el tiempo, en la carrera de Comodoro Rivadavia, aguantó los embates del eventual segundo (ya sea Mariano Werner u Omar Martínez), trato de alejarse pero con cuidado, para evitar lo que le sucedió en la última fecha de la Copa América. Y lo logró. Aunque contó con un imprevisto que lo resolvió como si fuese un maestro: Una mancha de aceite que casi lo hace derrapar en la segunda vuelta, pero lo maniobró a tiempo y siguió adelante. Más allá de todo esto, hay que destacar a Werner, quien hizo todo lo posible para ganar, y quien deberá irse con la frente bien alta. Otros destacables son Fontana y el “Gurí” Martínez, quienes, más allá de no estar en el Top 12, corrieron como si estuviesen peleando por el título (en el caso del de Ford es comprensible, porque quería darle el título a su compa de equipo; mientras que el excorredor de la F1 –si la RAE me lo permite- ya mostró un buen nivel la fecha anterior en La Plata). Pero el TC ya tiene a su nuevo campeón.

El futuro de este chico es promisorio. El año que viene va a seguir con el TC y el Top Race, y además volverá a correr en el TC 2000 con el DTA, pero con un Citröen. Esperemos que no se quede con esto y pueda ir al exterior. No digo a la Fórmula 1 (el hecho de no correr en monopostos le juega en contra), pero sí al WTCC, al DTM, o, por qué no, al NASCAR. Ojalá alguno lo apoye. No hagan como su padre, quien no pensaba que él iba a llegar a todo esto, pero se terminó equivocando.

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