2 de diciembre de 2010

LA SACÓ BARATA

Por Juan Cuccarese / @jcucca

Seguramente ningún hincha del Rojo (obviando la ilusión que se renueva cada vez que comienza a disputarse un torneo) se hubiera imaginado en esta instancia, o por lo menos con chances reales de disputar esta final. Menos aún, teniendo en cuenta la pésima labor llevada a cabo en el torneo local.

Pero sin embargo, si algo nos dejó esta Sudamericana (y sobre todo del lado del Rojo) fueron sorpresas. Y aún no finalizó.

Esta última frase parece ser el motor que impulsó (una vez más) a Independiente a no bajar los brazos. A plantarse, a decir “esto no terminó gente”. El conjunto argentino sabía mejor que nadie que esta oportunidad no se presenta todos los años. Y convencido de esto, llegó a la final.

Del lado del conjunto brasilero, esto debió verse potenciado. Claro, una pésima campaña y un descenso no parecen acordes con el momento que les toca vivir en el plano internacional. Sin embargo, también se terminaron encontrando sorpresivamente (quizás no para los jugadores, pero para cualquier espectador lo debe haber sido) en la final de esta copa. Y necesitaba aún más que Independiente de una alegría.

Así llegaron ambos conjuntos. Sorpresiva pero laboriosamente lograron escalar instancias para enfrentarse cara a cara. Y el primer round se disputaría en tierras brasileras, más precisamente en Goiania.

Los locales salieron decididos a comerse a su rival, y así parecía que iba a suceder. El Rojo buscó la ventaja desde sus laterales, intentando como ya había echo con Liga agrandar la cancha y poder mover la pelota a su antojo; pero esta vez no funcionó del todo bien. Otra vez un comienzo flojo para el conjunto de Avellaneda, apenas apañado en un cabezazo de Galeano que no pudo acomodar la pelota a su gusto y terminó desperdiciando una buena oportunidad. En tan solo 15 minutos, Goiás conseguiría darle un baldazo de agua fría a Independiente.

En una desafortunada acción de Mareque (quien venía teniendo un nivel altísimo), en la cual el defensor argentino quiso salir con pelota dominada, apareció Costa y logró que Mareque perdiera la pelota tras un cruce, y permitiéndole a su compañero Moura quedar solo con pelota frente a la portería rival, el arquero y un defensa que se lanzó a cruzar. No desperdició la chance, y logró poner 1 a 0 arriba al conjunto brasilero.

Independiente se mostró afectado por el gol, pero aún mantenía una linea prolija en su juego y peleaba por emparejar el partido. Y nuevamente el conjunto descendido aprovecharía su fortuna.

A los 21 minutos, Costa avanzó en diagonal con pelota dominada ingresando al campo del conjunto argentino, y metió un pase genial a los pies de Douglas, quien desbordó a Mareque (nuevamente el ataque llegó por su sector) y logró meter un pase ajustado a su compañero Otacílio Neto, quien facturó para el equipo de Goiania.

Con esta desventaja en tan solo 21 minutos, Independiente perdió actitud y garra. Se dedicó a cuidar el resultado, e intentó poco para revertirlo. Se quedó esperando alguna oportunidad idónea para la contra, y así se murió el primer tiempo, con un Independiente agazapado esperando algún descuido y un Goiás que quería cuidar el resultado.

Pintaba un segundo tiempo difícil, y de hecho así lo fue. Independiente no cambió su actitud, más allá de que mostró alguna mejoría en el tratado de la pelota, ya que no logró sorprender a su rival. Quien si logró dar la sorpresa fue el arbitro Torres, cuando decidió expulsar a Silvera a los 12 minutos del segundo tiempo por un “codazo” deliberado. Mala decisión y desacierto del referí, ya que si bien había sido falta no era merecedora de tarjeta roja (al menos para quien les escribe).

De allí en más, el partido pareció quedarse en stand-by al menos en cuanto a ocasiones. El Rojo siguió intentando sorprender de a poco, con ataques pálidos, y no logró revertir el resultado como había hecho en otras oportunidades. Tuzzio se mostró como el hombre más prolijo del conjunto de Avellaneda, dirigiendo a la defensa y brindando seguridad tanto en la salida como en el manejo de la pelota. Goiás se metió atrás y defendió con uñas y dientes la ventaja obtenida.

Independiente logró finalmente ordenar el equipo y así intento dar vuelta el encuentro, pero no alcanzó y finalmente el partido terminó 0-2 para el conjunto Argentino.

Una lástima, pero aun quedan 90 minutos. “Sigue abierto” fueron las palabras de Tuzzio (figura del conjunto argentino). Y esas dos palabras representaron la ilusión de cientos de miles de hinchas del Diablo.

Quedan 90 minutos. Queda el partido de locales. Queda la oportunidad de que Goiás conozca lo que puede ser el infierno de Avellaneda, para que se achique, para que la gente amedrente a los brasileros y para que Independiente vuelva a darnos una sorpresa. Quizás, con esperanza, el Rojo pueda dar vuelta esta adversidad y lograr llevarse la copa. Quien siguió al conjunto argentino bien sabe que no sería raro.

Independiente, mucha suerte.

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