8 de marzo de 2011

EL RICO Y EL AMARRETE

Por Gastón del Torto

En el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League, el Barcelona venció al Arsenal 3-1, en el Camp Nou, con dos goles de Messi (uno de penal) y uno de Xavi (Busquets convirtió uno en contra) y así volvió a dejar afuera al equipo inglés - el año pasado en cuartos- por lo que deberá esperar el sorteo de las próximas instancias que tendrá lugar en Nyon, Suiza, el viernes 18 de marzo.

Gracias Barça por tanta elegancia, por tanta eficacia, por respetar tu libreto aún en momentos límites. Por demostrar que todavía hay ideales en este fútbol actual tan mezquino y conservador. O que no es necesario gastar miles de millones de euros para tener un plantel competitivo. El hecho de seguir apostando a la cantera, a un trabajo de varios años, para que, con tiempo, surjan los Messi, los Pedro, los Iniesta, los Xavi, los Piqué o los Busquets.

Esta tarde quedó demostrado, una vez más, que Barcelona hay uno solo (lamentablemente). Aquellos que comparan al Arsenal con este equipo maravilloso volvieron llevarse un mal trago. Tal vez la idea es la misma, pero la manera de concretarla es muy distinta.

Porque el equipo inglés viajó a España con la intención (ilusa, por cierto) de querer aguantar la ventaja mínima conseguida en el partido de ida. Y obviamente no pudo. Por el contrario, desestimó el manual que viene utilizando los últimos 8 o 9 años. Donde explica el valor de jugar la pelota por abajo, de moverse, de abrir la cancha, de esperar a que los marcadores de puntar rompan la línea defensiva.

En fin, el equipo del francés Wenger no está acostumbrado a defender, a esperar con dos líneas de cinco, lo que hacía muy complicado que pasara de ronda. Pues no quiso atacar. De hecho, apenas tuvo una chance a favor en todo el encuentro: en la segunda etapa, cuando estaba 3-1 abajo, tras una equivocación de Adriano; Nicklas Bendtder quedó mano a mano con Víctor ValdésMascherano llegó justo al cruce. Sin ir más lejos, Sergio Busquets, el propio jugador del Barcelona (hoy jugó de primer central), fue quien convirtió, en su momento, el empate transitorio.

Por tal motivo, la derrota del Arsenal era técnicamente previsible. Aunque después pudieran influir factores como la suerte, las jugadas de pelota parada o la falta de efectividad del conjunto de Guardiola. Salvo el ultradefensivo Inter de José Mourinho, ninguno pudo ir al Camp Nou a defenderse y salir victorioso. Ni siquiera el Real Madrid también dirigido por el portugués; que no sólo perdió sino que fue goleado 5-0.

Por otro lado, es incuestionable la labor del Barcelona. A esta altura ya casi nada sorprende. Y digo casi nada porque, por lo menos personalmente, me es difícil entender la definición de Messi en su primer tanto; que primero levantó la pelota por encima de la cabeza de Almunia (quien sustituyó a Wojciech Szczęsny, lesionado) para después rematar con el arco libre. Una maravilla. Insólito. Como así, el estupendo pase previo de Iniesta entre líneas, rodeado por cuatro jugadores. Todo esto, a los 47 minutos del primer tiempo cuando el ambiente empezaba a calentarse porque el gol no llegaba.

Con el 1-0, el Arsenal quedaba afuera. Por eso empezó el segundo tiempo con otra “idea”. Nunca llevada a cabo. De no haber sido por la mala suerte de Busquets en el cabezazo, el partido se hubiera desarrollado en otro clima. Aún con el empate, el Barcelona buscó como lo hace siempre: Jugando. Tocó atrás cuando lo ameritaba la situación, abrió la cancha con Dani Alves y Adriano; monopolizó la pelota con Messi, Xavi e Iniesta y encontró en Pedro y Villa dos jugadores dispuestos a picar al vació ante una defensa que jugaba en línea. Y así, con una jugada que tuvo el sello catalán por doquier llegó el segundo. Iniesta jugó para Villa quien rebotó para Xavi, que no se desesperó adentro del área y gol.

El tercero también fue de Messi. De penal, tras una jugada que comenzó en la izquierda y terminó en los pies de Pedro en la derecha. Nuevamente una muestra de capacidad de parte del “10” argentino a la hora de la ejecución. Pateó un penal importantísimo, con la tranquilidad con que uno bosteza o se rasca.

En resumen, ganó el mejor. El mejor del mundo, tal vez de la historia. Más allá de que, por momentos, los simpatizantes del Barcelona nos sentimos algo nerviosos. De esta manera, el equipo culé volvió a vencer al Arsenal por Champions y conocerá su próximo rival recién el viernes 18 de marzo, cuando se realice el sorteo en la ciudad de Nyon, Suiza, que definirá los cruces de cuartos y semifinales.

GRACIAS BARÇA

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