14 de mayo de 2011

PAMPAS PARA HOY, ABUNDANCIA PARA MAÑANA

Por Santiago Ludueña

Varios de nosotros (sobre todo los integrantes del mundillo rugbístico) nos hemos puesto contentos por la victoria de los Pampas XV. Este equipo nació con el producto de una necesidad. La necesidad de tener una competencia anual para un equipo.

Todo comenzó tras el mundial de 2007. O mejor dicho, antes de dicho mundial. La Argentina era (y de hecho es) el mejor equipo de todos los que no juegan o tres, o seis naciones. De hecho, Argentina podría reemplazar tranquilamente a Italia, en la máxima competencia anual de Europa. Y no me equivoco si diría que casi nunca Los Pumas se llevarían la cuchara de madera. Hasta podrían pelear por el título. Pero para eso tenía que pasar algo: Que Argentina tuviese una estructura profesional.

Algo difícil, casi imposible. Tendrían que acercarse los nunca bien ponderados grupos económicos para poder solventar un torneo así. Quizá en menor medida los gobiernos provinciales. Pero no es lo mismo invertir en un plantel de 15 jugadores (tamaño promedio de una plantilla de básquet o voley, deportes elegidos por los mandatarios de las provincias –sobre todo éste último-), que en uno de 30. Y a eso le podríamos agregar que tiene más integrantes un cuerpo técnico de rugby que uno de esos dos deportes que se juegan bajo techo.

Por suerte, tenemos alguien que nos acompaña en este proceso. Se llama Sudáfrica. Este país fue gentil con nosotros. Primero, fue nuestro “padrino” para que podamos jugar el actualmente denominado Tri Nations con Nueva Zelanda y Australia. Y segundo, nos dio la chance de jugar la Vodacom Cup, el tercer torneo profesional de importancia en el país africano (detrás del SuperRugby –SR- y la Currie Cup). Este torneo allá no tiene importancia mediática, mas sí sirve para que los equipos de allá no se queden sin actividad, tal como sucede en Australia, quizá el caso más notorio del Hemisferio Sur, cuyo único torneo que disputa de manera profesional es el SR.

En el primer año, los Pampas tuvieron una actuación discreta: quedaron en la puerta de la clasificación a la ronda final. Su saldo fue de 3 victorias, 1 empate, y 1 derrota. Pero en el segundo, la actuación de los argentinos fue sublime: ganaron todos los partidos que jugaron (11), y en líneas generales, se jugó muy bien. Y cuando el buen juego brillaba por su ausencia, aparecían para equilibrar la balanza los intangibles. Es decir, la garra, el corazón, los cojones, el no darse por vencido, entre otros. Fueron justísimos campeones.

Ahora bien, después de esto, ¿qué? Se viene el Mundial de Nueva Zelanda, y por ende, los partidos preparatorios, como los dos que van a jugar contra los Barbarians Franceses. Y el año que viene comienza la participación en lo que sería el Four Nations. Seguramente, habrá más participaciones en la Vodacom, a menos que puedan tener una franquicia en el SR (algo difícil, pero no imposible). Por mi parte, si fuese el Presidente Castillo, le pondría fichas a tener un equipo en la Currie Cup, para que puedan tener los jugadores del Plan de Alto Rendimiento (Plar o Pladar) otra competencia más.

Los Pampas son campeones. Pero como diría uno de los últimos ídolos del rugby argentino (quizá el mejor capitán que hayan tenido Los Pumas en su historia): Esto recién empieza.