18 de junio de 2011

¿Creés en el destino?

Por Juan Pablo Serra / @secter

Estaba escrito, River tenía destino de promoción. Y hoy tiene destino de descenso.

A veces las casualidades son más que eso, son puntos aparentemente independientes que cuándo los unimos desde un momento futuro nos indican un camino recorrido y a recorrer.

Lo curioso del promedio es que el último torneo es siempre el condenatorio, pero todos los partidos de las últimas tres temporadas valen exactamente lo mismo.

River empezó la temporada 8 puntos por detrás de Gimnasia y a 11 de Huracán (los dos equipos que hoy pelean el segundo descenso). Y los superó ampliamente.

Está quinto en la tabla de la temporada y jugaría la Sudamericana si Olimpo hubiese sumado dos puntos menos, mientras que los otros dos equipos que pueden jugar la promoción son el último y el anteúltimo.

Sin embargo el destino no perdona, desde aquel gol anulado a Funes Mori en Mendoza, hasta el gol de Carrizo contra San Lorenzo, pasando por el partido de All Boys y los penales en la Boca, cada pequeño detalle conspira para que el destino finalmente se cumpla. En el mejor momento de River Lanús mete el segundo y liquida la historia.

Historía que en River ha sido tan gloriosa como trágica. La final contra Peñarol, los 18 años sin vueltas, la mano de Gallo contra el Velez de Nimo, el gol de Palermo con Muletas, el "silencio atroz" contra San Lorenzo y ahora el calvario de la promo. Cosas que solo le ocurren a River.

Ahora el destino dice que River jugará la promoción presionado, con la sensación de estar en un ámbito al cuál no pertenece, ni nunca perteneció. Con jugadores que no cobran, con un DT que sabe mucho de irse a la B y con una dirigencia que no es capaz de soportar el peso heredado.

Contra un equipo tremendamente motivado por inscribir su nombre en la historia. Parece que todo está sellado. Pero River tiene una chance, salir a torcer el destino.