6 de junio de 2011

El único que festejó fue Palermo

Por Juan Cuccarese / @jcucca

Por la decimoséptima fecha del Torneo Clausura 2011, Boca visitaba a Quilmes para tratar de llevarse los tres puntos y depender de si mismo en cuanto a la clasificación para la Copa Sudamericana. El Xeneize venía de siete partidos sin perder, y en vista al desarrollo del partido, hizo todo lo posible para quebrar su racha positiva, ya que Quilmes jugó más con los errores de Boca que con sus propios aciertos.

El conjunto visitante fue un desastre en la zona defensiva, y de yapa, Luchetti no mostró la seguridad que venía dando en partidos anteriores. Esto mismo causó el primer gol de Quilmes, ya que a los 26 minutos del primer tiempo, el Laucha salió a despejar un centro y falló la comunicación con Caruzzo, quien desvió la pelota de un cabezazo y convirtió un gol en propia meta. El defensor, que jugó un partido para el olvido, ponía el 1 a 0 para el local.

La historia hubiera sido diferente si, a los 16 minutos del primer tiempo, el línea hubiera convalidado el gol que Colazo había convertido en posición valida, pero que fue mal anulado. Sin tratar de buscar excusas, el Xeneize viene sufriendo reiteradamente de goles mal anulados (a Mouche con Arsenal, y a Colazo mismo contra All Boys) y eso molestó a Falcioni, quien advirtió sobre esa situación en las declaraciones post partido.

El conjunto visitante se mostró muy seguro en la defensa durante todo el partido, lo cual hizo que, sumado a que el mejor rendimiento en Boca fue de la delantera y el mediocampo, se viera un partido trabado y más disputado que jugado.

Mouche y Chávez se mostraron en el primer tiempo como los puntos más altos del Xeneize, movedizos, se mostraban, la pedían, jugaban y trataban de hacer jugar; pero el arquero local, Trípodi, se llevaba todos los aplausos mediante intervenciones sobrias y seguras. Una chance importante desperdiciada por el Xeneize fue a los 10 minutos, cuando Pablo Mouche corrió una pelota contra dos defensores del Cervecero, los sobrepasó y remató cruzado, pero la pelota se fue apenas afuera.

Romeo se mostraba como la mayor amenaza, junto con Caneo, del fondo Xeneize, pero desperdiciaba tres chances increíbles de gol (a los 32 pateaba desviado un centro atrás de Caneo, a los 41 desperdiciaba un mano a mano, y a los 44 una palomita que salvaría el arquero de Boca); sin embargo el equipo local aumentaría su ventaja por medio de Gerlo. El defensor remataría al ángulo por una mala salida y peor despeje de Luchetti tras un corner, y así pondría el partido 2 a 0.

Quilmes no era más que Boca, pero aprovechaba que el mismo Xeneize hacía todo lo posible por perder el partido. El primer tiempo terminaría sin muchas más ocasiones importantes, y con un Boca abatido y abajo por dos goles.

La segunda mitad mostraría más de lo mismo, ya que Boca saldría muy inseguro en la zona defensiva y muy contundente en el ataque, por lo que no encontraría un equilibrio que le permitiera mostrar un buen juego. Sin embargo, parecía que quería dar vuelta la situación y a los 8 minutos daría el primer aviso, con un remate lejano de Chávez, que Trípodi detendría. Sin saberlo, esa herramienta sería la que salvaría al equipo de La Boca.

A los 17 minutos, Martín Palermo, el eterno goleador Xeneize, pondría el 2-1 con un increíble golazo desde 30 metros. Así, el conjunto visitante descontaría, y el Titán alcanzaría el record de Sanfilippo (227 goles) en el fútbol argentino, quedando como el 5° mayor goleador de la historia de primera división.

Nuevamente, a los 21, un remate desde afuera le daría el gol a Boca. Esta vez sería el Pochi Chávez el encargado de empatar el partido, acaso el mejor jugador del Xeneize en estos últimos partidos. Engancharía frente a un defensor de Quilmes, y colocaría la pelota contra un palo para poner las cosas 2 a 2. Boca, sin merecerlo, empataba el partido.

La entrada de Rivero en reemplazo de Erviti (no mostró buen juego y se lo vio inseguro) le dio a Boca mayor presencia en el mediocampo, y el ingreso de Noir aportó velocidad y dinamismo al ataque, pero igualmente no alcanzaría para darlo vuelta. A los 31, Palermo se perdería un cabezazo y a los 44 Trípodi se quedaría con un buen remate de Tito Noir. La última del local sería a los 36, con un misilazo de tiro libre de Martinez, que el Laucha rechazaría.

El partido terminaría en tablas, lo cual sería lamentable para ambos. Quilmes necesitaba de la victoria, y Boca podría haber sacado ventajas en la tabla de copas ya que Racing empataría más tarde frente a Gimnasia. La figura del partido se la llevó, a mi parecer, Miguel Caneo, quien inquietó al Xeneize con sus pases y sus ataques. Era una chance importante para Boca, ya que estaría prácticamente clasificado a la Copa y a solo dos puntos del líder; pero la dejó pasar. Esperemos que no se arrepientan en algunas fechas.