29 de agosto de 2011

Tablas

Por Juan Cuccarese / @jcucca

Por la cuarta fecha del Torneo Apertura 2011, Boca recibía a San Lorenzo en el Alberto J. Armando, en lo que sería uno de los clásicos más importantes del año (teniendo en cuenta la ida de su clásico rival al Nacional B). Y lo fue, de hecho. Tuvo ese clima especial que tiene un clásico. Áspero, disputado, caliente.

Todo comenzaba con un Boca que aprovechaba los espacios en la izquierda que San Lorenzo no llegaba a cubrir, con la ya más que conocida sociedad entre Román y Clemente. El Cuervo, por su parte, jugaba pausado y ordenado tácticamente, aprovechando a un Gigliotti que se mostraba como el jugador más desequilibrante.

Sobre los 10 minutos, aparecería la primera ocasión “peligrosa”: Hubo un rechazo en el área Xeneize, y Bottinelli se encontró con la pelota en el rebote, sin embargo sacó un remate débil que fue fácilmente controlado por Orión.

El partido continuó con un ida y vuelta constante, en el cual Boca no llegaba al ataque y Viatri se tiraba atrás para asociarse con Román y buscar la pelota. Sobre los 27 minutos, Boca tuvo su chance con un tiro libre del diez que se fue apenas al lado del ángulo izquierdo de Migliore.

Dos minutos después, llegaría la oportunidad para San Lorenzo: Tiro libre sobre la derecha, y Méndez lo aprovecharía para adelantar a su equipo. Un disparo increíble, que Orión no alcanzó, y el equipo de Asad se ponía 1 a 0.

Luego del gol, el partido caería en cuanto al nivel de juego y se estancaría hasta los 45 minutos, cuando Kalinsky tendría su chance con un cabezazo que Orión contenería. Así terminaba el primer tiempo, con San Lorenzo ganando –merecidamente- por 1 a 0.

El segundo tiempo arrancaría con todo, ya que a los dos minutos se produciría un buen desborde de Gigliotti por la izquierda, que derivaría en un disparo peligroso, salvado con una mano por Orión.

Sin embargo, solo tres minutos después, se produciría otra jugada decisiva en el trámite del partido: desborde de Clemente por la izquierda, centro que Viatri cabecearía, y Cvitanich empujaría el pelotazo de palomita para convertir lo que sería su primer gol oficial en Boca y el empate 1 a 1. Aquí se produciría una polémica, ya que los jugadores e hinchas del Cuervo reclamaban un offside que parecía evidente, sin embargo, Pitana acertó en su decisión: Cuando Cvitanich cabeceó, Tula estaba volviendo desde afuera de la cancha, y en esta situación el reglamento toma el gol como valido.

Luego de este gol, el partido cambiaría radicalmente: Boca pasaría a dominar el partido de forma apabullante, creando situaciones varias de riesgo; y San Lorenzo, si bien estaba un poco apagado, trataba de aprovechar cada contragolpe a su favor.

A los 34 del segundo tiempo, Román metería un pase de emboquillada para Roncaglia –quien volvió a tener un partido malo-, que sacaría un remate increíble, el cual se marcharía apenas al lado del travesaño.

Tres minutos después, el defensor lucharía una pelota en el área dando un pase por lo bajo a Mouche, quien remató, pero la pelota se encontró con Migliore. Un minuto después, vendría la jugada que podría haber decidido el partido.

Pase de Román, Mouche y Bottinelli se disputan el balón (el cual fue suavemente desviado por el jugador de Boca) y en el choque, Migliore llega a destiempo. La pelota rodó lentamente hacia el gol, pero el arquero de San Lorenzo llegó para rechazar el balón. Finalmente, cuando Viatri fue a chocar para entrar con la pelota, Palomino rechazó y logró salvar al Cuervo.

Así, el partido finalizó 1 a 1. Un primer tiempo favorable para el visitante, y un segundo tiempo que favorecíó al conjunto de Falcioni. Sin embargo, todo terminó en tablas, y Boca quedó con 8 puntos en 4 partidos.