24 de mayo de 2012

Aguanta corazón: Boca a semifinales


Por Juan Cuccarese / @jcucca


En Brasil, Boca Juniors empató 1 a 1 con Fluminense y debido a la victoria conseguida en el partido de ida, accedió nuevamente, tras 4 años, a la semifinal de la Copa Libertadores de América. El partido arrancó, como ya es costumbre, con un Boca que fue superior al menos por los primeros 15 minutos.

Fluminense, mientras tanto, se ordenaba y buscaba el gol con arremetidas de sorpresa, que Boca lograba parar a duras penas. Pasado el primer cuarto de hora, el Flu comenzó a agrandarse en la cancha y a ocupar el mediocampo, mientras que el conjunto de Falcioni no sabía como armar juego. Riquelme, quién tantas veces definió partidos claves, se veía ofuscado debido a la buena marca que había propuesto el DT Abel Braga. No podía moverse con libertad, y Boca sufría la ausencia de su principal generador.

Para colmo de males, Erbes no tuvo uno de sus mejores partidos y fue constantemente superado por los jugadores del equipo local, que le ganaban la espalda. A los 17 minutos llegaría el primer derechazo a la mandíbula del Xeneize: Tiro libre para Fluminense, y Carleto se ubica para pegarle. Saca un remate bajo, casi sin vuelo, que rebota en Rivero y, cuando parecía que se iba muy lejos, agarra una carambola increíble y se mete por el palo derecho de Orión pidiendo permiso.

El equipo local se ponía 1 a 0 arriba y confirmaba que estaba jugando mejor que su rival. El Xeneize no encontraba respuesta, y el Flu se mostraba rápido, vertiginoso y con muchas ideas. A los 22, Sobis saca un remate desde afuera del área que se va apenas por arriba del ángulo derecho de Orión. Seguían las arremetidas, y Boca no podía hacerle frente a su rival. Sobre el cierre de la primera parte, el Xeneize tuvo su chance: A los 43, Román envió un centro tras un tiro libre, pero Cvitanich cabeceó mal y la pelota se fue por la línea de fondo.

La primera mitad se iba con la ventaja para Fluminense, que merecía el resultado. Para el segundo tiempo, Boca se pararía mejor y aprovecharía el cansancio del equipo brasilero. Apenas 2 minutos luego de arrancar la segunda parte, Schiavi sacó un buen cabezazo tras un córner pero la pelota se fue al lado del palo. A los 60, un buscapie desde la izquierda encontró bien parado a Sobis, pero el jugador del Flu le pegó mal y la pelota se fue cerca.

Boca no reaccionaba del todo, y no podía ponerse en igualdad. Iban 80 minutos, y quién tendría la oportunidad de convertir sería Moura: Recibe en el vértice del área, engancha frente a un defensor y remata. La pelota supera a Orión, pero llega Schiavi y la envía al córner antes de que se meta. El Flu quería liquidar la serie para no sufrir los últimos minutos, pero no podía. Y pasó lo que el hincha de Boca sabía que iba a pasar. "Aguanta corazón" había dicho Closs en aquella recordada semifinal entre Boca y River en la Copa del 2004, cuando el partido tenía miles de corazones en vilo y parecía que nunca se terminaba. Y ahora, en Brasil, pasaba algo similar.

Porque se venían los penales, eran inminentes. Y el tiempo pasaba, y se acercaban. Y Boca trataba, intentaba, proponía, pero no podía. Y pasaban los minutos: 87, 88, 89, 90. El árbitro levantó la mano y adicionó dos minutos más, una eternidad para el corazón del hincha, pero que en el minutero pasaba volando. Y pasó lo que el hincha de Boca sabía que iba a pasar, porque no es la primera vez que Boca gana así. El reloj marcaba 90:10, cuando Román sacó un pase de esos que solo él hace, aún tras haber jugado un partido intrascendente. Rivero encaró con pelota dominada y vio el palo derecho de Cavalieri descubierto.

El reloj marcaba 90:15 cuando muchos ya habían gritado el gol de Rivero, pero la pelota en realidad había pegado en el palo y el arquero la había sacado (¿había entrado ya?). Y finalmente, llegó Silva. Muchos dicen que no tiene tanto gol como antes, que le falta el espíritu goleador.

No, señores, jamás digan eso. Porque ese mismo espíritu lo sacó adelante, y permitió que, cuando el reloj marcaba 90 minutos y 17 segundos, el Pelado pusiera el 1 a 1 agónico, pero justo. Justo él, que había tenido una noche bastante mala. Justo él, que había peleado entre los defensores sin poder sacarse las ganas de mojar. Justo él, que se lo merece.

Lo dijo después del partido, el mismo: "Fue un premio a la constancia". Así es señores. Así es, ahora y siempre. Boca, con huevos, a lo Boca, lo empató en la última. Y lo liquidó, porque el Flu tenía que meter dos goles más para ganar. Así, Boca volvió, tras 4 años, a pisar la semifinal de la Libertadores. Ahora, a disfrutarla.

1 comentario:

AntonioHermi dijo...

Buenas, soy Antonio del blog Amor Sevillista, el motivo de mi visita es para informarte que al igual que el año pasado
han dado comienzo desde hoy la II EDICCIÓN DE PREMIOS AMOR SEVILLISTA siendo yá 42 los blog participantes.


!! Espero tu presencia !!

GRACIAS.